Ficus carica es un libro de artista que toma a la higuera bíblica como eje simbólico para reflexionar sobre el encubrimiento, la vergüenza y la apariencia. A partir de Génesis 3:7, la obra transforma la hoja de higuera en metáfora de aquello que se oculta para simular virtud. Veintisiete hojas textiles, bordadas a mano por ambos lados, confrontan palabras asociadas a las “obras de la carne” con sus antónimos, estableciendo un juego dialéctico entre lo visible y lo oculto. Los contrastes de telas, tipografías y colores refuerzan esta tensión moral y simbólica. La caja–costurero que resguarda las piezas remite a una práctica doméstica y ancestral, subrayando la acción de coser como gesto de unión, ocultamiento y memoria.